¿Deberíamos todos estar vacunados contra el VPH?

En 1976, el virólogo alemán Harald zur Hausen planteó una idea que muchos colegas consideraron extravagante: que un virus podía causar cáncer de cuello uterino. Tardó años en demostrarlo, pero lo logró. Identificó los tipos 16 y 18 del virus del papiloma humano (VPH), y en 2008 recibió el Premio Nobel de Medicina. Para entonces ya existía una vacuna: Ian Frazer y Jian Zhou, en Australia, habían creado partículas que imitan al virus sin contener su material genético. Así nació la marca más famosa, aprobada en 2006.
Veinte años después, los resultados son contundentes. Un estudio sueco con casi 1.7 millones de mujeres, publicado en The New England Journal of Medicine en 2020, mostró que vacunarse antes de los 17 años reduce en 88% el riesgo de cáncer cervicouterino invasor, sí el mismo que representa el 2do cáncer más común en mujeres en México, mata alrededor de 5,000 mujeres al año y es furtemente prevenible. En 2024, Escocia informó que no ha registrado un solo caso de ese cáncer en mujeres vacunadas antes de los 13 años. Australia va camino de erradicarlo como problema de salud pública hacia 2035.
¿Y los hombres? Aquí hablo desde mi consultorio. El VPH causa verrugas genitales y cáncer de pene, ano y orofaringe, que hoy ya es el cáncer por VPH más frecuente en varones de algunos países. Según estadisticas de GLOBOCAN en hombres genera cerca de 4,000 casos nuevos al año con cerca de 1,000 muertes relacionadas a dichos tumores. Además, el hombre es quien activamente transmite el virus. Vacunar solo a las niñas deja la mitad del problema sin atender.
La evidencia sobre su seguridad es igual de sólida. Se han aplicado cientos de millones de dosis en el mundo y la vigilancia no ha mostrado efectos graves atribuibles a la vacuna. En 2022 la Organización Mundial de la Salud concluyó que incluso una sola dosis protege bien a niñas, niños y jóvenes de entre 9 y 20 años, lo que facilita llegar a más personas.
Entonces, ¿todos? La prioridad son niñas y niños de 9 a 14 años, antes de iniciar su vida sexual. Hasta los 26 a 30 años, la vacunación se recomienda de forma general. Entre los 30 y los 50, conviene decidirlo con su médico, porque el beneficio depende de la exposición previa al virus, pero cada vez se acepta con mayor consenso que si, el beneficio pudiera ser universal, ya que este virus puede dar problemas en momentos posteriores de la vida cuando las defensas bajan.
La vacuna contra el VPH es una de las pocas herramientas que tenemos para prevenir un cáncer antes de que exista. No aprovecharla sería un error histórico



