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Cuauhtémoc en disputa: territorio y resultados contra una estructura política

En Cuauhtémoc no solamente se empieza a perfilar una batalla electoral: también se avecina un choque entre dos mujeres que han hecho de la defensa de los derechos de las mujeres parte de su discurso político, pero que han recorrido caminos muy distintos para ejercer el poder. Alessandra Rojo de la Vega presume programas que ya tienen nombre, presupuesto y beneficiarias; Citlalli Hernández llega desde la estructura de Morena, un partido al que ella misma ha cuestionado por decisiones que, desde su perspectiva, han quedado marcadas por el machismo. Y ahí está precisamente el filo de esta disputa: ¿qué pesa más, el discurso partidista o los resultados que pueden medirse en territorio?

Rojo de la Vega gobierna una demarcación de 33 colonias y ha construido una política social con programas dirigidos específicamente a mujeres en condiciones de vulnerabilidad.

Está Tarjeta Violeta, que para 2026 contempla hasta 15 mil pesos anuales para mil mujeres cuidadoras, entregados en tres ministraciones, además de jornadas de salud y atención en salud mental. La propia alcaldía reportó que más de 2 mil 500 mujeres solicitaron incorporarse al programa, frente a una meta de mil beneficiarias.

Está también Contra la Violencia Avánzale, mediante el cual 100 mujeres sobrevivientes de violencia reciben 15 mil pesos, además de acompañamiento psicológico, asesoría jurídica y una red institucional de apoyo.

Y está Reacción Violeta, estrategia de atención para mujeres, niñas y adolescentes víctimas de violencia que, de acuerdo con cifras de la administración local, ha brindado acompañamiento integral a más de mil 300 personas.

Hasta aquí, el mensaje político de Rojo de la Vega tiene una característica difícil de ignorar: puede señalar programas, montos y padrones de beneficiarias.

Pero hay otro dato todavía más incómodo para quienes quieran convertir esta contienda en una discusión exclusivamente partidista.

La administración de Rojo de la Vega también mantiene un programa específico para la población trans y de la diversidad sexual. Para 2026 contempla hasta 15 mil pesos anuales para 200 personas en situación de vulnerabilidad y cuenta con un presupuesto de 3 millones de pesos. La convocatoria recibió 412 solicitudes.

Es decir, la alcaldesa que enfrenta a Morena en Cuauhtémoc puede presumir una política social que incluye precisamente a uno de los sectores con los que Citlalli Hernández protagonizó una controversia pública este año.

Citlalli y la contradicción que Morena tendrá que explicar

Citlalli Hernández no es una improvisada en la agenda de género. Fue secretaria de las Mujeres del Gobierno federal y ha defendido públicamente una postura crítica frente al machismo dentro de los partidos.

Pero precisamente por eso sus propios antecedentes políticos pueden convertirse en materia de debate si su nombre llega a la boleta de Cuauhtémoc.

En una entrevista con El País, Hernández habló de dos episodios particularmente sensibles para Morena: Félix Salgado Macedonio y Cuauhtémoc Blanco.

Sobre Salgado Macedonio, Hernández afirmó que cuando era dirigente de Morena fue una de las voces que públicamente consideró que, ante las acusaciones de violación, el partido debía tomar otra decisión respecto de su candidatura.

Y sobre Cuauhtémoc Blanco sostuvo que, ante una acusación de violación y la discusión sobre su desafuero, consideraba necesario que pudiera atenderse el caso de la víctima. Hernández responsabilizó de esas decisiones a otros integrantes de la estructura partidista y legislativa.

Aquí aparece una de las preguntas políticas que seguramente acompañarán a Morena si decide llevarla a Cuauhtémoc:

¿De qué sirve tener una Secretaría de las Mujeres, una dirigencia partidista y mujeres ocupando posiciones de poder si, al momento de las decisiones difíciles, la estructura política termina imponiendo otra lógica?

Hernández tiene una respuesta: ella asegura que sí alzó la voz y que sus posiciones fueron ignoradas.

Pero el electorado también puede mirar el resultado final de aquellas decisiones.

Y esa es justamente la diferencia entre tener una posición política y tener capacidad para imponerla dentro de una estructura de poder.

El episodio trans tampoco desaparecerá

La controversia con colectivos trans será otro de los episodios que probablemente volverán a aparecer en una eventual disputa por Cuauhtémoc.

En julio de 2026, Hernández cuestionó las protestas de colectivos de personas trans que mantenían un plantón frente a Gobernación y exigían diálogo con las autoridades y una Ley Integral Trans. El conflicto escaló después de que durante una protesta fueran dañados dos candelabros del Metro Hidalgo.

Hernández centró sus críticas en los destrozos y en la forma de manifestarse.

Los colectivos, por su parte, reclamaban atención gubernamental y avances en sus demandas.

Y aquí aparece nuevamente el contraste con Cuauhtémoc.

Mientras Hernández se encontraba en medio de esa confrontación pública, la administración de Rojo de la Vega presumía un programa específicamente diseñado para atender problemas de salud de personas trans, transgénero, intersexuales y de la diversidad sexual.

No significa que una política social local resuelva por sí misma las demandas de todo un colectivo. Tampoco que una controversia por una protesta defina toda la trayectoria de Hernández.

Pero políticamente, el contraste existe y Morena tendrá que enfrentarlo.

La alcaldía contra la estructura partidista

Y aquí está quizá el verdadero fondo de la próxima batalla.

Rojo de la Vega puede hablar desde el territorio.

Puede poner sobre la mesa los mil apoyos de Tarjeta Violeta, las 100 mujeres de Contra la Violencia Avánzale y las 200 personas de la diversidad sexual contempladas en su programa de salud. La propia alcaldía reporta que estos programas representan más de 20 millones de pesos en política social.

Citlalli Hernández, en cambio, puede hablar desde una estructura política mucho más grande: Morena, el Gobierno federal y su propia trayectoria como legisladora, dirigente partidista y secretaria de Estado.

Ese será precisamente el choque.

Una llega con el territorio; la otra, con la maquinaria política.

Una puede presumir políticas públicas locales ya implementadas; la otra tendrá que explicar qué pretende hacer diferente si busca gobernar una alcaldía que ya tiene programas dirigidos a mujeres, víctimas de violencia y población trans.

Y hay una pregunta todavía más incómoda para Morena:

si la bandera es defender a las mujeres, ¿por qué cambiar a una administración que ha convertido esa agenda en programas sociales concretos?

La respuesta, por supuesto, tendrá que darla el partido y, sobre todo, la propia Hernández.

Porque Cuauhtémoc no es un escritorio de partido.

Es una alcaldía con problemas concretos, mujeres que requieren apoyo, víctimas que necesitan acompañamiento, cuidadoras que necesitan ingresos y una comunidad trans que reclama atención.

En 2027, si esta contienda termina enfrentando a Alessandra Rojo de la Vega y Citlalli Hernández, la discusión difícilmente podrá reducirse a Morena contra oposición.

Será una disputa mucho más personal y política:

qué mujer puede demostrar que sus convicciones no se quedan en el discurso y que, cuando tuvo poder, lo convirtió en decisiones, presupuesto y resultados.

Y ahí, en esa cancha, las dos tendrán que rendir cuentas.

No solamente ante sus partidos.

Ante los habitantes de Cuauhtémoc.

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Espacio informativo que recopila y contrasta información extraoficial sobre seguridad y política en la Ciudad de México, construida a partir del trabajo de reporteros en campo y de fuentes con acceso a datos de autoridades y actores políticos locales. Aquí encontrarás versiones, movimientos y datos que aún no son públicos, pero que marcan el pulso de lo que ocurre —y de lo que se viene— en el poder capitalino.

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