La ex empleada de Salinas Pliego que busca ser alcaldesa en Coyoacán

Hay historias políticas que llaman la atención por su origen. Y la de Ana María Lomelí tiene un ingrediente que difícilmente puede pasar desapercibido: durante décadas construyó su carrera frente a las cámaras de televisión y hoy, después de dar el salto a la política, aparece en el tablero de quienes podrían disputar Coyoacán en 2027.
Lomelí no llegó a la política desde una estructura territorial tradicional. Llegó desde los medios de comunicación.
Durante más de cuatro décadas ejerció el periodismo y pasó por Televisa, pero buena parte de su trayectoria más reconocida la desarrolló en TV Azteca, donde condujo y participó en diversos espacios informativos y de entretenimiento. La propia televisora la presenta como una periodista con más de 35 años de trayectoria.
Es decir, antes de tener una credencial partidista, una curul o un cargo en el gobierno, Ana María Lomelí ya tenía algo que muchos políticos tardan años en conseguir: reconocimiento público.
Y ahí comienza la historia que hoy resulta políticamente interesante.
De las cámaras a la campaña de Sheinbaum
En 2024, Lomelí dejó de ser únicamente una comunicadora para convertirse en parte del engranaje electoral que llevó a Claudia Sheinbaum a la Presidencia.
Su propia ficha legislativa registra que fue enlace con el sector empresarial durante la campaña presidencial de Sheinbaum.
El movimiento fue significativo.
Una periodista que durante años entrevistó a políticos pasó ahora a trabajar directamente para una candidata presidencial.
Después vino la candidatura a diputada federal por el Distrito 8 de Coyoacán.
Y ganó.
El Sistema de Información Legislativa registra que fue electa por mayoría relativa en el Distrito 8, bajo las siglas del Partido Verde, dentro de la coalición que integraron Morena, PT y PVEM.
Pero apenas había llegado al Congreso cuando recibió otra oportunidad.
De diputada a jefa de comunicación de Brugada
En octubre de 2024, Clara Brugada la designó coordinadora de Comunicación Social del Gobierno de la Ciudad de México.
Lomelí pidió licencia a su diputación federal el 16 de octubre de ese año.
La ruta es llamativa:
periodista, enlace empresarial de Sheinbaum, candidata, diputada federal y funcionaria del gobierno capitalino.
Todo en un periodo relativamente corto.
Y ahora su nombre vuelve a aparecer asociado a Coyoacán.
La pregunta inevitable es si Ana María Lomelí está construyendo desde ahora la ruta para regresar a las urnas, pero esta vez para buscar directamente la alcaldía.
La paradoja de Coyoacán
Aquí aparece una de las mayores paradojas de esta historia.
Lomelí ganó precisamente el distrito federal que corresponde a Coyoacán. Es decir, ya tiene una carta electoral en esa demarcación.
Pero una cosa es ganar un distrito y otra muy distinta construir una estructura territorial capaz de conquistar una alcaldía.
Coyoacán no es un territorio menor.
Es una demarcación con una oposición históricamente competitiva y donde Morena necesita presentar una candidatura capaz de disputar no solamente votos, sino también territorio, liderazgos vecinales y estructuras políticas.
Lomelí tiene una ventaja evidente: su nombre es conocido.
Pero también enfrenta una pregunta incómoda:
¿cuánto de su fuerza política pertenece a Coyoacán y cuánto proviene de su trayectoria mediática y de su cercanía con las figuras centrales de Morena?
Esa será, probablemente, una de las claves de la contienda.
El pasado con Salinas Pliego
Y aquí está el elemento que puede hacer particularmente interesante su eventual candidatura.
Ana María Lomelí fue una figura reconocible de TV Azteca, empresa que pertenece al universo empresarial de Ricardo Salinas Pliego.
La propia TV Azteca reconoce a Salinas Pliego como el inversionista que impulsó el nacimiento de la televisora en 1993.
Lomelí trabajó durante años en esa empresa.
Hoy, sin embargo, forma parte del proyecto político de Morena.
Y no de cualquier sector: pasó por la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum y posteriormente llegó al gobierno de Clara Brugada.
La imagen resulta difícil de ignorar.
Una mujer formada profesionalmente en uno de los principales grupos de comunicación privados del país terminó convirtiéndose en una pieza de comunicación política de la Cuarta Transformación.
No hay nada ilegal en ello.
Pero sí existe una historia política que merece ser contada.
Porque Salinas Pliego y el gobierno de Morena mantienen desde hace años un enfrentamiento público y político.
Y en medio de esa disputa aparece una ex figura de TV Azteca que hoy podría buscar gobernar una de las alcaldías más importantes de la Ciudad de México bajo el proyecto morenista.
La política, a veces, tiene vueltas que parecen escritas por un guionista.
Los señalamientos
Lomelí tampoco llega a este escenario sin antecedentes electorales.
Durante la campaña de 2024 fue denunciada por la colocación de propaganda electoral en elementos de equipamiento urbano de Coyoacán.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó que sí existió la infracción.
La Sala Especializada calificó la conducta atribuida a Lomelí como leve y determinó imponerle una amonestación pública. La resolución también estableció responsabilidad directa de Morena, PT y Partido Verde, a quienes se impusieron multas.
Hay que decirlo con precisión: el Tribunal no determinó que Lomelí hubiera cometido un delito ni acreditó corrupción.
Pero sí existe una resolución electoral que estableció que se violaron las reglas para la colocación de propaganda.
La propia Lomelí había argumentado que desconocía quién había colocado las lonas y se deslindó de ellas; sin embargo, el Tribunal concluyó que existía responsabilidad indirecta de la entonces candidata.
Ese antecedente será parte de su expediente político si vuelve a buscar una candidatura.
La verdadera batalla
Más allá de sus adversarios y de las críticas que pueda generar su pasado televisivo, el verdadero reto de Ana María Lomelí será demostrar que puede convertir reconocimiento público en estructura territorial.
Porque una cosa es ser conocida.
Otra es ser querida.
Y otra, mucho más complicada, es tener una organización capaz de ganar una elección.
Lomelí tiene una historia profesional que pocos aspirantes pueden presumir. Tiene exposición pública, experiencia frente a cámaras, contactos empresariales, experiencia en comunicación política y cercanía con grupos relevantes de Morena.
Pero también carga con una pregunta inevitable:
¿es una política de Coyoacán que llegó a la televisión o una personalidad de televisión que llegó a la política de Coyoacán?
La respuesta será determinante.
Porque si Morena decide apostar por ella para 2027, la elección no solamente será sobre quién tiene más reconocimiento.
Será sobre quién tiene territorio.
Y ahí comenzará la verdadera prueba para la ex conductora de TV Azteca que ahora quiere convertirse en alcaldesa.
De las cámaras a las boletas. De TV Azteca a Morena. Y ahora, de la Cámara de Diputados a la disputa por Coyoacán.
La pregunta ya no es si Ana María Lomelí quiere regresar a la política electoral.
La pregunta es:
¿hasta dónde llegará su nueva carrera política?



