EL OTRO DESPOJO: LA VIVIENDA INALCANZABLE

En un estudio publicado en 2025 por el Colegio de Urbanistas de México titulado “La crisis silenciada: cómo la falta de vivienda convierte a la Ciudad de México en presa de la gentrificación”, el urbanista Juan Carlos Zentella Gómez, lanzó una frase tan dura como provocadora: la gentrificación no es la causa de la crisis, es el síntoma. La raíz está en la incapacidad de generar y regular vivienda asequible.
En el mismo documento, se señala que la demanda de vivienda en la Ciudad de México se estima en 70 mil viviendas al año; no obstante, en 2025 apenas se construyeron poco más de 2 mil. La escasez de vivienda desplazó hace tiempo a las personas con menores ingresos hacia la periferia de la ciudad, alcanzando recientemente a las clases medias y medias bajas que históricamente habitaban zonas céntricas.
Aunado a ello, el urbanista Emilio Padilla señala al Bando 2, que emitió el gobierno del Lic. Andrés Manuel López Obrador cuando fue Jefe de Gobierno de la capital, como uno de los elementos que usó el mercado para encarecer el suelo en la ciudad; su propósito era proyectar la infraestructura urbana instalada en la llamada ciudad central, es decir, en las demarcaciones territoriales de Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza para promover el desarrollo inmobiliario privado, así como la vivienda de interés social
Otra razón que se argumentó para emitir el Bando 2, fue el de revertir el despoblamiento del centro de la ciudad a través de su redensificación, así como la preservación de la zona de conservación. Además, entre las medidas establecidas, se creo la ventanilla única, se dieron nuevas disposiciones sobre el terreno a construir, implementando reducciones fiscales y subsidios aplicables al proceso inmobiliario.
Así fue como en 2001 comienza un proceso especulativo que incrementó el precio del suelo que rápidamente fue acaparado por el capital privado, y que, sin la previsión por parte del gobierno se agotó una bolsa que pudiera servir para regular la oferta y demanda.
El resultado fue desastroso, el metro cuadrado de suelo en Coyoacán, por ejemplo, se encareció 16 veces en 25 años. La vivienda media, pasó de representar el 16.7% de lo construido por privados en el 2000, a 66.6% en 2005, lo anterior, de acuerdo a un trabajo de María Teresa Esquivel (Anuario de Espacios Urbanos 2007).
La lógica especulativa es la que despoja a la mayoría de la población del derecho a la vivienda; la firma de análisis inmobiliario AI 306 calcula que el precio promedio del suelo en la Ciudad de México aumentó un 139% entre 2015 y 2023, los materiales de construcción aumentaron solo un 79%, convirtiendo al suelo en uno de los principales factores de encarecimiento de la ciudad.
Nuevamente encontramos la dicotomía inevitable del estado o mercado; cuando el mercado es un elemento corrosivo, el estado debe intervenir, moderar ambiciones voraces de carteles inmobiliarios y garantizar el derecho a la ciudad, a la vivienda y al arraigo comunitario.
-Gerardo Villanueva Albarrán



