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Contacto piel con piel con tu bebé: beneficios y cómo hacerlo sin riesgos

Martes, 21 de julio de 2026 — Ciudad de México

El contacto piel con piel, también llamado contacto pecho a pecho, consiste en colocar al recién nacido —solo con pañal— directamente sobre el pecho desnudo de la madre, el padre o algún cuidador, cubriendo su espalda con una manta ligera para conservar el calor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera esta práctica parte esencial del cuidado del recién nacido y recomienda iniciarla inmediatamente después del parto, siempre que las condiciones médicas de la madre y el bebé lo permitan, ya que cabe señalar que en esos primeros minutos el bebé reconoce el olor, la voz y los latidos del corazón materno, lo que ayuda a reducir el estrés del nacimiento.

De acuerdo con la OMS y UNICEF, entre los principales beneficios de esta práctica destacan:

  • Ayuda a estabilizar la temperatura corporal del bebé
  • Favorece la regulación de la frecuencia cardiaca y respiratoria
  • Disminuye el estrés y el llanto en las primeras horas de vida
  • Facilita el inicio temprano de la lactancia materna
  • Favorece una mayor producción de leche
  • Fortalece el vínculo afectivo entre madre e hijo
  • Puede reducir el riesgo de infecciones al favorecer una lactancia más exitosa

En bebés prematuros o de bajo peso, esta práctica forma parte del Método Madre Canguro, asociado con mejores tasas de supervivencia bajo supervisión médica. Para la madre, además, favorece la liberación de oxitocina y una mejor recuperación posparto.

Los especialistas advierten que no existe una posición completamente segura para dormir con el bebé sobre el pecho. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda practicar el contacto piel con piel únicamente mientras el adulto permanece despierto y atento, y colocar al bebé en su cuna o moisés en cuanto aparezca el sueño. Entre las recomendaciones para reducir riesgos están:

  • Colocarse semirreclinado, con la espalda bien apoyada
  • Usar almohadas solo detrás de la espalda o el cuello, nunca cerca del bebé
  • Acomodar al bebé boca abajo sobre el pecho, con la cabeza ligeramente girada para mantener despejadas la nariz y la boca
  • Evitar que el mentón quede pegado al pecho
  • Cubrir únicamente la espalda del bebé, sin tapar su cabeza
  • Evitar sofás, sillones o colchones blandos donde el bebé pueda deslizarse

La AAP advierte que, si el adulto se queda dormido mientras sostiene al bebé, aumenta el riesgo de obstrucción de las vías respiratorias, caídas y asfixia. Por ello, las recomendaciones internacionales de sueño seguro indican que los bebés deben dormir boca arriba, sobre un colchón firme, en una cuna o moisés libre de almohadas, peluches o cobijas gruesas.

Estas prácticas no deben confundirse con el colecho —dormir en la misma cama que el bebé—, que la AAP no recomienda por el riesgo de asfixia y muerte súbita del lactante. Compartir habitación, en cambio, sí es una medida recomendada durante los primeros seis meses: la cuna del bebé junto a la cama de los padres facilita la alimentación nocturna sin los riesgos del colecho.

Los especialistas recomiendan evitar el contacto piel con piel si el adulto consumió alcohol, tomó medicamentos que producen somnolencia, usó drogas recreativas, presenta cansancio extremo, o se encuentra en un sillón donde podría quedarse dormido sin darse cuenta.

Brenda Garza

Soy periodista dedicada a registrar la actualidad y a contar las historias que mueven a nuestra comunidad, con honestidad, profundidad y equilibrio, transformando los hechos cotidianos en análisis claros y directos.

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