Opinión

¿Por qué te la vives en el baño?

Seguramente conoces a alguien —o eres esa persona— que en cualquier reunión, viaje en
carretera o película en el cine, ya sabe dónde está el baño más cercano antes de sentarse.
Ir al baño con frecuencia se ha ‘normalizado´tanto que muchas personas lo consideran
«parte de su personalidad», sin preguntarse si detrás de ese patrón hay algo que vale la
pena revisar.

Lo primero es entender qué es «normal». En un adulto sano, orinar entre 6 y 8 veces al día,
con quizás una vez por la noche, se considera dentro de rango. Cuando la cifra sube de
manera notoria, el volumen por micción se hace muy pequeño, o la urgencia se vuelve
difícil de controlar, hablamos de algo que en medicina llamamos polaquiuria, y ahí sí
conviene poner atención.

Las causas más simples —y las más fáciles de corregir— tienen que ver con nuestros
hábitos. El café, el té, las bebidas energéticas, el alcohol y el exceso de agua, así como el
patrón de consumo de dichos líquidos, en poco tiempo son diuréticos naturales o forzados
que aumentan la producción de orina. Antes de pensar en un diagnóstico complicado, vale
la pena revisar la dieta de los últimos días.

Pero cuando el ritmo de baño no cambia aunque ajustes lo que bebes, el abanico se
amplía. Las infecciones urinarias son una causa común, sobre todo en mujeres, y suelen
venir acompañadas de ardor o dolor al orinar. La diabetes no diagnosticada o mal
controlada también hace que el cuerpo elimine el exceso de glucosa a través de la orina,
arrastrando agua consigo. Y la vejiga hiperactiva, un trastorno donde el músculo de la
vejiga se contrae antes de tiempo, provoca esa sensación de urgencia que obliga a correr
al baño aunque haya poca orina.

En los hombres mayores de 50 años, el crecimiento benigno de la próstata suele ser el
gran sospechoso. La próstata agrandada presiona la uretra y dificulta el vaciado completo
de la vejiga, lo que se traduce en idas más frecuentes, chorro débil y la sensación de que
«algo se quedó adentro». En mujeres, el embarazo y los cambios hormonales de la
menopausia también alteran el control de la vejiga.

Antes de llegar a un medicamento, hay medidas simples que ayudan bastante: reducir
cafeína y alcohol, distribuir la ingesta de líquidos a lo largo del día en vez de tomar todo de
golpe, evitar tomar agua un par de horas antes de dormir, y practicar ejercicios de piso
pélvico, que fortalecen el control sobre la vejiga tanto en hombres como en mujeres.

Cuando estas medidas no bastan, existen tratamientos farmacológicos específicos según
la causa. Para la vejiga hiperactiva se usan fármacos de la familia de los antimuscarínicos o
agonistas beta-3, que relajan el músculo de la vejiga y reducen la urgencia. Para el
crecimiento prostático se emplean alfabloqueadores, que relajan el cuello vesical, o
inhibidores de la 5-alfa reductasa, que reducen el tamaño de la próstata a largo plazo. Si
hay una infección, el tratamiento es con antibióticos dirigidos según cultivo. Ninguno de
estos medicamentos debería tomarse por cuenta propia: cada uno tiene efectos
secundarios distintos y solo funciona bien si se elige según la causa real del problema.

Ahí está el punto central: ir mucho al baño no es un rasgo de personalidad, es una señal
del cuerpo. Puede ser tan simple como el tercer café del día o tan relevante como una
diabetes sin diagnosticar. La única forma de saber cuál es tu caso es con una evaluación
adecuada —examen general de orina, revisión de próstata o vejiga, historia clínica
completa— por lo que si te reconoces en estas líneas, la recomendación no es
autodiagnosticarte con lo que leíste aquí, sino agendar una cita con tu urólogo o médico
de cabecera. Total, ya que conoces tan bien el camino al baño, unos minutos más en un
consultorio no deberían costarte tanto trabajo.

Dr. Diego Antonio Preciado Estrella

Médico Cirujano. Universidad de. Guadalajara. 2011 Laparoscopia Avanzada. Hospital Juárez / UNAM. 2017 Especialista en Urología. Hospital Gea / UNAM. 2018 Alta especialidad en Urología Oncológica. Instituto Nacional de Cancerología / UNAM. 2019 Andrología clínica. Fundaçió Puigvert /. Barcelona. 2021 Certificación en Cirugía Robótica. Hospital Israelita de SaoPaulo. 2022 Adscrito Urología Hospital Ángeles Universidad

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