
México compra mucho más aluminio del que vende, pero esa diferencia no refleja debilidad industrial, sino el papel del país como transformador del metal para mercados de alto valor. De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía citados por MUNDI, compañía de financiamiento especializada en comercio internacional, las importaciones de aluminio y sus manufacturas superaron los 10,571 millones de dólares en 2025, mientras que las exportaciones apenas llegaron a 2,709 millones de dólares en el mismo año. Cabe señalar que esa brecha de casi cuatro veces se explica porque buena parte del aluminio que entra al país se reexporta después como producto terminado para industrias como la automotriz, la electrónica, la energía solar y la construcción.
El sector, sin embargo, atraviesa una contracción sostenida desde 2023: cayó 3.9% en 2024 y 5.8% en 2025, y el Producto Interno Bruto (PIB) anualizado de la industria al primer semestre de 2026 se ubica en 12,858 millones de pesos, el nivel más bajo desde 2020, según el Sistema de Cuentas Nacionales del INEGI. Nuevo León, Baja California y Ciudad de México concentraron las mayores exportaciones del sector en el segundo trimestre del año, de acuerdo con la misma fuente.
Electromovilidad, energía solar y datos: la demanda que crece
El aluminio se ha convertido en un insumo clave para tres transformaciones industriales en Norteamérica: la electromovilidad, la transición energética y la digitalización. Los vehículos eléctricos requieren entre 25% y 50% más aluminio que los de combustión interna, mientras que los sistemas solares y los centros de datos también dependen cada vez más de este material.
Paulina Aguilar, cofundadora y directora de Ingresos de MUNDI, señaló que el aluminio es un material versátil y sostenible que hoy está presente en la mayoría de los vehículos eléctricos, paneles solares y edificios eficientes que se construyen en la región, y consideró que México tiene condiciones de manufactura, ubicación y talento para consolidarse como proveedor preferido del metal en Norteamérica.
Una de las empresas que participa en esa cadena es ABC Aluminum Solutions, con sede en Baja California y más de 30 años de operación en manufactura de aluminio, desde el reciclado y la fundición hasta el ensamble final. Melissa Mejía, directora de Finanzas de la compañía, explicó que operan como un socio de manufactura nearshore con tiempos de entrega menores a los de proveedores asiáticos, y que su ubicación a 14 kilómetros de la frontera representa una ventaja competitiva en el contexto del nearshoring.
México importa aluminio principalmente de Estados Unidos, China y Emiratos Árabes Unidos, pero lo exporta casi en su totalidad hacia el mercado estadounidense, lo que confirma su papel como transformador regional del metal. En el país operan 169 unidades económicas activas dedicadas a la industria básica del aluminio, que en conjunto generan más de 30 mil empleos directos y cerca de un millón de empleos indirectos, según el Instituto Mexicano del Aluminio.



