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Prueba del cilindro: cómo revisar si un juguete tiene piezas que causan asfixia

Sábado, 07 de noviembre de 2026 — Ciudad de México

Una pieza pequeña, o que se desprende con facilidad, puede provocar asfixia en bebés y niños pequeños. Para identificar ese riesgo existe la prueba del cilindro, también conocida como prueba del tubo de asfixia. El método permite clasificar las piezas de los juguetes según su tamaño. Además, ayuda a determinar cuáles requieren una evaluación adicional.

¿Cómo funciona la prueba del cilindro?

El instrumento es un tubo que imita las dimensiones de las vías respiratorias infantiles. En los laboratorios se utiliza un cilindro con una entrada diagonal. Su medida de referencia es de cerca de 5.7 centímetros de largo y 3.17 centímetros de diámetro.

La regla es sencilla. Si una pieza cabe completa en el cilindro, sin comprimirla y en cualquier posición, se considera pequeña. En ese caso, representa un riesgo de asfixia para menores de tres años.

Aunque las evaluaciones oficiales requieren equipo especializado, las familias pueden hacer una revisión preventiva en casa con un cilindro diseñado para este fin. Los pasos son los siguientes:

  1. Separar las piezas desmontables, como ruedas, botones, accesorios y figuras pequeñas.
  2. Introducir cada componente en el cilindro, sin presionarlo ni comprimirlo.
  3. Revisar si la pieza entra por completo, sin importar su posición.
  4. Si cabe, mantenerla fuera del alcance de bebés y menores de tres años.

Cabe señalar que los tubos de cartón de papel higiénico y otros recipientes improvisados no sustituyen al instrumento oficial, porque sus medidas no coinciden. Asimismo, esta revisión no garantiza que un juguete sea seguro. No evalúa si una pieza puede desprenderse tras golpes o jalones, ni detecta sustancias tóxicas en los materiales.

¿Qué piezas y juguetes representan mayor riesgo?

Los bebés y niños pequeños exploran su entorno con la boca, sobre todo antes de los tres años. Por eso, los especialistas identifican varios objetos de riesgo:

  • Canicas y pelotas pequeñas.
  • Muñecos y figuras de acción con ojos, botones o accesorios desmontables.
  • Juguetes de construcción con bloques y conectores pequeños.
  • Juguetes con imanes, ya que varios imanes ingeridos pueden atraerse dentro del intestino y causar lesiones graves.
  • Peluches con ojos o adornos que se desprenden cuando las costuras pierden resistencia.
  • Juguetes electrónicos con pilas de botón.

Además, objetos cotidianos como monedas, tapas de bolígrafos y botones también representan un peligro.

Para prevenir accidentes, madres, padres y cuidadores pueden seguir estas recomendaciones:

  • Respetar la edad recomendada que aparece en el empaque.
  • Retirar juguetes rotos, con grietas o costuras abiertas.
  • Verificar que los compartimentos de las pilas tengan cierres seguros.
  • Revisar debajo de los muebles y entre los cojines.
  • Mantener los juguetes de los hermanos mayores fuera del alcance de los bebés.

Asimismo, conviene considerar la edad y las habilidades de cada niño al elegir un juguete. En suma, la prueba del cilindro ayuda a reconocer piezas peligrosas, pero no sustituye las evaluaciones oficiales ni la supervisión de un adulto.

Brenda Garza

Soy periodista dedicada a registrar la actualidad y a contar las historias que mueven a nuestra comunidad, con honestidad, profundidad y equilibrio, transformando los hechos cotidianos en análisis claros y directos.

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