Que la economía digital también sea de las mujeres

Hay mujeres que llevan años levantando pequeños negocios, vendiendo por redes sociales o administrando cada peso para sacar adelante a sus familias. Trabajan, cobran, pagan proveedores y vuelven a invertir. Sin embargo, cuando necesitan un crédito para crecer, muchas descubren que sus ingresos no siempre cuentan como deberían. Su trabajo existe, pero no necesariamente queda registrado de una manera que les permita acceder a nuevas oportunidades.
Por eso, hablar de pagos digitales es hablar de algo más que tecnología. Es hablar de cómo hacemos funcionar nuestra economía y de quiénes pueden beneficiarse de sus transformaciones.
La aprobación de la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos en la Cámara de Diputados, a partir de la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, representa un paso importante para modernizar los pagos y ampliar las posibilidades de inclusión financiera. Ahora, su proceso legislativo continuará en el Senado.
¿Y por qué importa especialmente para las mujeres? Porque la autonomía económica también necesita herramientas.
Pensemos en una mujer que vende alimentos desde su casa o en una joven que comienza un negocio por internet. Si puede recibir pagos digitales de manera accesible, sus operaciones dejan un registro de sus ingresos. Ese historial no garantiza un crédito, pero puede ayudarle a demostrar que su negocio funciona y abrir posibilidades para hacerlo crecer.
Durante demasiado tiempo, las mujeres hemos tenido que demostrar nuestra capacidad una y otra vez, incluso en la economía. Administramos hogares, sostenemos negocios y resolvemos con recursos limitados, pero todavía enfrentamos barreras para acceder al financiamiento y construir patrimonio.
La inclusión financiera puede contribuir a cambiar esa realidad. Tener acceso a una cuenta, utilizar medios de pago electrónicos y conocer las herramientas disponibles amplía las posibilidades de administrar nuestros recursos y tomar decisiones económicas con mayor autonomía.
Y eso importa. La independencia económica no resuelve por sí sola todas las desigualdades, pero sí puede fortalecer nuestra capacidad de decidir sobre nuestras vidas.
Las mujeres no necesitamos que el sistema financiero nos haga un favor. Necesitamos oportunidades para convertir nuestro trabajo en crecimiento, patrimonio y libertad.
La digitalización también puede hacer más sencillas las operaciones cotidianas. Cobrar mediante un código QR, realizar transferencias o pagar desde el celular permite ahorrar tiempo y facilita las transacciones de personas y negocios.
La iniciativa presidencial abre una oportunidad para impulsar esa transformación con reglas que acompañen la evolución de la economía. El objetivo es que los pagos digitales sean cada vez más accesibles y útiles para la población, incluidos los pequeños comercios y quienes emprenden con recursos limitados.
Para aprovechar ese potencial, hay tres tareas fundamentales.
La primera es impulsar la educación financiera. No basta con abrir una cuenta: necesitamos saber utilizarla, proteger nuestro dinero e identificar posibles fraudes. Esa información debe llegar a escuelas, mercados, colonias y comunidades, especialmente a las mujeres emprendedoras y las personas jóvenes.
La segunda es fortalecer la seguridad. La confianza en los pagos digitales depende de mecanismos eficaces para reportar operaciones fraudulentas, resolver reclamaciones y proteger los datos personales. La modernización debe avanzar acompañada de garantías para quienes utilizan estos servicios.
La tercera es facilitar el acceso a los pequeños negocios. Las comisiones y los costos de operación pueden representar una carga importante para quienes trabajan con márgenes reducidos. Contar con alternativas accesibles y condiciones transparentes permitirá que la digitalización sea una herramienta de crecimiento y no un gasto adicional.
Estas medidas pueden contribuir a que los beneficios de la transformación lleguen a más personas.
En Miguel Hidalgo veo todos los días a mujeres que emprenden, jóvenes que buscan oportunidades y comerciantes que trabajan para sacar adelante a sus familias. Detrás de cada negocio hay esfuerzo, decisiones y aspiraciones.
La transformación digital debe reconocer ese trabajo y ofrecer herramientas para fortalecerlo. Por eso también será importante evaluar sus resultados, conocer cuántas mujeres acceden a servicios financieros y detectar qué obstáculos siguen impidiéndoles aprovecharlos.
La iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum representa una oportunidad para avanzar hacia una economía más moderna, con pagos más ágiles y mayores posibilidades de inclusión financiera. El reto será convertir ese avance legislativo en beneficios concretos para la población.
Las mujeres no somos espectadoras de la economía. La sostenemos, la movemos y la transformamos todos los días.
Modernizar los pagos también puede significar ampliar nuestra autonomía. Porque el progreso no consiste solamente en cambiar la manera de mover el dinero, sino en multiplicar las oportunidades de quienes lo generan con su trabajo.
=María Teresa Ealy Díaz. Diputada Federal. LXVI Legislatura
REDES SOCIALES
Instagram: @materesaealymx
Facebook: Maria Teresa Ealy
X: @MaTeresaEalyMx
TikTok: @materesaealymx



