Dr. Diego Antonio PreciadoOpinión

Efectos de la p0rnografía en tu salud

Hablar de p0rnografía sigue siendo incómodo, tabú, un tema que todo mundo conoce y pocos se atreven a mencionar… justo por eso casi no se habla del tema y se evita más que otros temas álgidos como política o dinero. Hoy es más fácil que nunca acceder a ella: está a un clic, es gratuita, es anónima y no se acaba nunca. La pregunta ya no es si alguien la ha visto, sino qué consecuencias tiene para nuestra salud.

A nivel mental… Tu cerebro busca novedad. La pornografía estimula el sistema de recompensa, que es el mismo circuito que se activa con la comida, las apuestas o las redes sociales. Se libera dopamina, la molécula del placer, y nos sentimos motivados, deseosos, pero también ansiosos y esperando una recomensa o beneficio. El problema es que ofrece algo nuevo sin límite. Con el consumo frecuente, algunas personas necesitan contenido más intenso para sentir lo mismo, y eso puede convertirse en un hábito difícil de controlar. El cerebro, además, aprende mediante el refuerzo. Si una conducta produce una recompensa satisfactoria o mayor de la esperada, la señal de dopamina aumenta y el cerebro fortalece las conexiones asociadas con esa conducta: “esto fue importante, probablemente debería volver a hacerlo”

Afecta tu vida sexual real. Cada vez más consultas son de hombres jóvenes con dificultades de erección o de excitación con su pareja, aunque no tengan ninguna enfermedad física. La investigación todavía no es concluyente, pero muchos especialistas lo relacionan con expectativas poco realistas y con una excitación acostumbrada a la pantalla. Eso se traduce en mayor incidencia de trastornos eyaculatorios: prococidad o falta de eyaculación, así como dificultades para conseguir o mantener la interacción con una pareja real.

Impacto en tu salud emocional. El consumo compulsivo suele ir acompañado de culpa, ansiedad, aislamiento y baja autoestima. También puede generar inseguridad sobre el propio cuerpo y desconfianza en la pareja. En algunos casos genera condicionamiento o dependencia: su consumo es necesario para dormir, interactuar con la pareja o en casos extremos, el paciente prefiere antes la interacción sexual con la pantalla que con una persona real, contribuyendo al aislamiento, ansiedad y depresión

Moldea lo que entendemos por intimidad. La pornografía no es educación sexual. Muestra guiones irreales en los que casi no aparecen el consentimiento, la comunicación ni el afecto. Eso importa todavía más en los adolescentes, que muchas veces la ven antes de recibir cualquier orientación. El adolescente o adulto jóven asocia la intimidad con escenas momentaneas, lo que pudiera fomentar parafilias como el voyeurismo, froteurismo, fetichismo y sadismo, derivado de las conductas extremas presentes en las escenas p0rnográficas

¿Qué hacer? No se trata de satanizar, sino de observar la relación que el individuo tiene con ella: ¿puedes dejarla sin problema? ¿Interfiere con tu sueño, tu trabajo o tu pareja? Si la respuesta te preocupa, buscar ayuda profesional es un acto de salud, no de vergüenza. Y sí, hay que hablar más de estos temas.

Dr. Diego Antonio Preciado Estrella

Médico Cirujano. Universidad de. Guadalajara. 2011 Laparoscopia Avanzada. Hospital Juárez / UNAM. 2017 Especialista en Urología. Hospital Gea / UNAM. 2018 Alta especialidad en Urología Oncológica. Instituto Nacional de Cancerología / UNAM. 2019 Andrología clínica. Fundaçió Puigvert /. Barcelona. 2021 Certificación en Cirugía Robótica. Hospital Israelita de SaoPaulo. 2022 Adscrito Urología Hospital Ángeles Universidad

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