Martes, 22 de septiembre de 2026 — Ciudad de México
El próximo 29 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una fecha que pone en la mesa un problema que golpea tanto a productores como a empresas exportadoras mexicanas. De acuerdo con Marco, empresa de infraestructura financiera para negocios latinos con operación en Estados Unidos, un simple retraso en la entrega de una carga de alimentos perecederos puede terminar en su destrucción total, con pérdidas que van más allá del producto.
- Una carga de aproximadamente 18 toneladas puede terminar en un relleno sanitario en Estados Unidos si es rechazada o llega fuera de tiempo.
- Desecharla cuesta entre 800 y 2,000 dólares, dependiendo del estado, sin contar los gastos de traslado, almacenamiento y cadena de frío.
- A esos costos se suman comisiones bancarias, variaciones en el tipo de cambio y los tiempos de cobro, que afectan especialmente a las pequeñas y medianas empresas exportadoras.
Cabe señalar que el problema no se limita a la frontera. La Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX) advirtió que entre 30% y 40% de los alimentos del país se desperdician desde el campo, antes incluso de llegar a un punto de venta. La organización explicó que buena parte de esas pérdidas ocurre cuando distribuidores devuelven mercancía a sus proveedores y estos optan por desecharla en lugar de asumir el costo logístico de reubicarla, pese a que el producto sigue siendo apto para el consumo humano. También se pierden alimentos por criterios de apariencia, color o presentación, aunque conserven sus propiedades nutritivas.
Ante este panorama, BAMX promueve alternativas para rescatar productos que aún pueden consumirse, con el objetivo de reducir el volumen de comida que termina en la basura en cada eslabón de la cadena alimentaria.



