Los verdaderos héroes del caso Parque España: la investigación de la Fidampu

En medio de la indignación que provocó el envenenamiento de perros en el Parque España, en la alcaldía Cuauhtémoc, hay una institución que merece un reconocimiento especial: la Fiscalía de Investigación en Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana (Fidampu), cuyos elementos realizaron una labor fundamental para esclarecer los hechos y avanzar en la detención de Salvador “N”.
Los verdaderos héroes de esta historia son los agentes y personal de la Fidampu, institución dirigida por Mitzi León, quienes llevaron a cabo una investigación que permitió identificar y detener al presunto responsable de colocar cebos envenenados que terminaron con la vida de varios perros.
Una labor que no siempre ocupa los titulares, pero que resulta indispensable para que la justicia deje de ser una exigencia social y se convierta en una realidad.
El caso del Parque España exhibió la gravedad de la violencia contra los animales, pero también dejó al descubierto las contradicciones de la política capitalina. Porque mientras las instituciones deberían trabajar de manera coordinada para resolver delitos, en muchas ocasiones las diferencias partidistas terminan por imponerse sobre el interés público.
Y en esta ocasión, afortunadamente, no fue así.
La investigación de la Fidampu permitió avanzar en el esclarecimiento de un caso que generó indignación entre vecinos, organizaciones animalistas y ciudadanos que exigieron justicia para los perros víctimas de envenenamiento.
La detención de Salvador “N” representa un avance importante. De acuerdo con las investigaciones, el sujeto habría colocado los cebos por venganza, luego de que su hijo fuera mordido por un perro.
Una explicación que, de confirmarse, resulta tan absurda como preocupante: convertir un incidente particular en una represalia contra animales que nada tenían que ver con lo ocurrido.
La violencia nunca puede justificarse como respuesta a otra situación de violencia. Mucho menos cuando se recurre a métodos que ponen en riesgo la vida de otros animales e incluso la seguridad de quienes transitan por los espacios públicos.
Pero si bien es necesario reconocer el trabajo de la Fidampu, también sería injusto ignorar la participación de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega.
La edil hizo lo que le correspondía desde el ámbito de sus atribuciones: visibilizar el caso, exigir una investigación y mantener el tema en la agenda pública. Su intervención contribuyó a que la indignación ciudadana no quedara únicamente en una denuncia más.
Y aquí es donde aparece una de las lecciones más importantes de este caso.
Las divisiones políticas en la Ciudad de México son evidentes. Las diferencias entre gobiernos, alcaldías y autoridades de distintos niveles suelen convertirse en obstáculos para la coordinación institucional. En más de una ocasión, los intereses políticos terminan por estar por encima de las necesidades de la ciudadanía.
Por eso, lo ocurrido en el Parque España debe servir como ejemplo de lo que puede conseguirse cuando las instituciones, aun con diferencias, coinciden en un objetivo: hacer justicia.
No se trata de convertir una investigación ministerial en un trofeo político. Tampoco de minimizar el trabajo de una alcaldesa que alzó la voz ante un caso de crueldad animal.
Se trata de reconocer que detrás de una detención hay horas de investigación, análisis, seguimiento y trabajo ministerial que pocas veces reciben el reconocimiento que merecen.
Y ese reconocimiento debe ser para los elementos de la Fidampu, encabezados por Mitzi León.
Porque mientras la política suele concentrarse en las disputas, hay servidores públicos que, desde sus responsabilidades, trabajan para que los delitos no queden impunes.
El caso del Parque España demuestra que cuando existe voluntad de investigar y colaboración entre autoridades, es posible obtener resultados.
La justicia para los animales no debe depender de colores partidistas, de cálculos políticos ni de quién se lleva los reflectores.
Los perros que murieron envenenados merecen justicia. Los ciudadanos merecen instituciones que respondan. Y los elementos de la Fidampu merecen que su trabajo sea reconocido.
En esta historia, la detención de Salvador “N” es un resultado que debe destacarse. Pero detrás de ella hay una investigación que merece ser contada.
Y en esa investigación, los verdaderos héroes son quienes hicieron su trabajo para que la justicia comenzara a abrirse paso.



