EconomíaNacional

Electromovilidad en México: ventas crecen, pero producción y proveeduría enfrentan retos

Jueves, 3 de septiembre de 2026 — Ciudad de México

México enfrenta un escenario de contrastes en electromovilidad. Mientras la adopción de vehículos electrificados crece entre los consumidores, la producción interna enfrenta dos retos importantes. Por un lado, la desaceleración de la demanda estadounidense por ajustes comerciales. Por otro, la dependencia de componentes estratégicos provenientes de Asia. Así lo señalaron especialistas del sector durante un conversatorio sobre desafíos y oportunidades de la electromovilidad en el país.

Ventas al alza

De acuerdo con datos del INEGI, la electromovilidad representa ya el 12.7% del mercado de vehículos ligeros en México. Entre enero y julio de este año, se vendieron 112,313 vehículos electrificados, del total de 885,353 ligeros comercializados. De ese total, 77,012 fueron híbridos convencionales, 18,696 híbridos enchufables y 16,605 totalmente eléctricos. Además, los híbridos enchufables registraron el mayor crecimiento, con un alza de 222.4% frente al mismo periodo de 2025.

Según el Barómetro de Electromovilidad de la Electro Movilidad Asociación (EMA), hasta junio de 2026 existían 263,928 vehículos electrificados acumulados en el país. Casi dos de cada cinco de esos vehículos circulan en la Ciudad de México y el Estado de México. Asimismo, las entidades con mayor venta en lo que va del año son la CDMX, el Estado de México, Nuevo León, Jalisco y Guanajuato.

Infraestructura y producción

El crecimiento en la adopción se ha impulsado, además, por el aumento en infraestructura. Actualmente existen 60,939 conexiones de carga en México, entre públicas y privadas, de acuerdo con la EMA. Sin embargo, estas cifras récord de venta contrastan con una baja en la producción. Las principales armadoras del sector —Toyota, General Motors y Ford— ensamblaron 47,411 vehículos eléctricos en el primer semestre de este año. En comparación, produjeron 110,002 en el mismo periodo de 2025.

Retos de proveeduría y financiamiento

Lorena Remírez, directora de Asuntos Públicos de la EMA, señaló que la electromovilidad representa una oportunidad tanto ambiental como económica.

«Un vehículo eléctrico puede generar ahorros operativos de alrededor de 70% frente a uno convencional, además de contribuir a reducir la huella de carbono y mejorar la calidad del aire. El reto es socializar estos beneficios y entender que la transición será gradual, con distintos usos y necesidades, particularmente en segmentos como la logística de última milla. México puede pasar de ser únicamente un país ensamblador a convertirse en un socio estratégico para sus mercados», afirmó.

Por su parte, Alexander Firsching, presidente de Bosch México, planteó que la electromovilidad debe entenderse desde tres dimensiones.

«Usuarios, gobiernos y tecnología. No se trata únicamente de automóviles; también incluye scooters, bicicletas y otras soluciones que requieren infraestructura y una oferta energética sustentable. Alemania es un ejemplo de cómo combinar eficiencia, electromovilidad y una matriz energética adecuada», dijo.

Asimismo, Elisa Crespo, presidenta del Clúster Automotriz Metropolitano (CLAUMET), subrayó que la transición implica una transformación más amplia de la industria.

«Entrar a esta cadena de valor involucra al menos 16 actividades económicas y requiere nuevo talento, capacitación y capacidades tecnológicas. Para las PyMEs mexicanas, acelerar su integración será fundamental frente a una cadena productiva cada vez más expuesta a factores como el clima, la geopolítica y la logística», señaló.

Por otro lado, Germán Carmona, presidente de la Asociación Mexicana de Impulso al Vehículo Eléctrico (AMIVE), resaltó que la electromovilidad abarca mucho más que el automóvil particular.

«Incluye transporte público, vehículos comerciales, autobuses, sistemas como el Metrobús, scooters y, en general, cualquier aplicación que utilice motores eléctricos. México necesita definir con claridad para qué quiere impulsar la electromovilidad, porque de esa decisión dependerán las necesidades de infraestructura y recarga», indicó.

Sarahí Ramírez, Customer Success Manager de MUNDI, empresa que organizó el conversatorio, destacó la importancia del financiamiento para el sector.

«Las empresas y proveedores necesitan recursos para invertir en tecnología, ampliar su capacidad productiva y responder a nuevos requerimientos comerciales. El financiamiento flexible puede ayudar a que más compañías mexicanas se integren a estas cadenas y compitan en los mercados internacionales», cabe señalar que expresó.

Los retos pendientes

Los participantes coincidieron en la urgencia de resolver la dependencia de componentes asiáticos de alto valor, como baterías y semiconductores. También destacaron la importancia de aprovechar acuerdos comerciales como el T-MEC y el TLCUEM. Además, señalaron que una eventual revisión del T-MEC podría traer ajustes en las reglas de origen. Esto, a su vez, aceleraría la necesidad de reconversión entre proveedores Tier 1 y Tier 2.

Finalmente, de acuerdo con estimaciones globales citadas en el conversatorio, los ingresos por vehículos eléctricos podrían pasar de 1.1 billones de dólares en 2026 a 1.9 billones hacia 2031, a nivel mundial.

Elihut Garcia

Redactor principal del portal Cabe Señalar. Dirijo la gestión y generación de contenido del sitio con enfoque analítico y riguroso. Me apasiona explorar y difundir temas vinculados a la vida universitaria, la ciencia forense, la seguridad pública y asuntos actuales de interes social.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba