‘La primera enfermedad de transmisión sexual más común no es la que la gente cree’: urólogo alerta sobre el repunte de contagios en jóvenes

El especialista Diego Preciado advierte que el mal uso del PrEP, la desinformación en redes sociales y el tabú familiar están detrás del aumento de sífilis, gonorrea, clamidia y VPH entre la población de 17 a 30 años en México.
Las enfermedades de transmisión sexual (ITS) están teniendo un repunte silencioso en México, y la población más afectada es la más joven. Así lo advirtió el urólogo Diego Preciado, quien en una entrevista reciente explicó por qué los adultos jóvenes de entre 17 y 30 años concentran la mayoría de los casos que ve en consulta, y qué factores están detrás de ese fenómeno.
El virus más común no es el que todos piensan
Según el especialista, la infección de transmisión sexual más frecuente no es ninguna de las bacterianas que suelen generar más alarma, sino el virus del papiloma humano (VPH), presente hasta en el 90% de la población. Preciado aclaró que esto no significa que el 90% de las personas desarrolle lesiones: el virus puede colonizar el cuerpo sin causar daño, pero dependiendo del estado inmunológico puede derivar en lesiones benignas —como las verrugas— o malignas, asociadas a distintos tipos de cáncer tanto en hombres (pene, escroto, laringe, boca) como en mujeres, en quienes el cáncer cervicouterino es la segunda causa de muerte por cáncer en el país.

El ‘boom’ inesperado que trajo el PrEP
Uno de los hallazgos más llamativos de la entrevista es la relación entre el uso del PrEP —el tratamiento antirretroviral que previene el contagio de VIH— y el repunte de otras infecciones. Preciado explicó que, si bien el PrEP ofrece una protección de entre 95% y 98% contra el VIH, muchas personas lo utilizan como sustituto del condón, dejando de lado el método de barrera. Esto habría generado un aumento de infecciones que antes se consideraban bajo control, como la sífilis, la gonorrea y la clamidia.
El médico detalló que la sífilis, por ejemplo, es una bacteria que se trata fácilmente con penicilina en etapas tempranas, pero que al pasar desapercibida —porque los primeros síntomas se autolimitan en una o dos semanas— puede derivar meses después en complicaciones cardíacas y neurológicas graves.
Por qué los jóvenes son el grupo de mayor riesgo
Para Preciado, la explicación central es la falta de experiencia: así como ocurre con los primeros años al volante, los primeros años de vida sexual activa suelen estar marcados por menor precaución. A esto se suma que buena parte de los contagios ocurre en contextos de consumo de alcohol o sustancias, donde disminuye la percepción de riesgo.
El urólogo identificó tres momentos típicos en los que los pacientes jóvenes llegan a consulta: primero por ansiedad tras un encuentro sexual sin protección; después, entre dos y cuatro semanas más tarde, cuando aparecen los primeros síntomas (secreciones anormales, mal olor, molestias al orinar); y, en los casos más preocupantes, cuando ya pasó mucho tiempo y existen complicaciones adicionales.

Tres señales de alarma
De acuerdo con el especialista, los síntomas de una posible ITS pueden agruparse en tres categorías:
- Lesiones en la piel: verrugas, úlceras, llagas o enrojecimiento, incluso en zonas no cubiertas por el condón, como la base del pene o las ingles.
- Síntomas urinarios: ardor o dolor al orinar, molestias en los testículos o en la zona baja del abdomen en mujeres.
- Secreciones anómalas: flujo con cambios de color, mal olor o consistencia inusual, tanto en hombres como en mujeres.
Frecuencia de chequeos según el nivel de riesgo
Preciado recomendó adaptar la frecuencia de los exámenes clínicos al nivel de exposición de cada persona: quienes tienen múltiples parejas sexuales o prácticas de mayor riesgo deberían revisarse de tres a cuatro veces al año; quienes mantienen relaciones más estables, una vez al año; y quienes tienen una pareja única y estable, cada dos años, salvo que presenten síntomas.

El peso del tabú y la desinformación
El especialista también señaló el papel de las redes sociales como fuente ambivalente de información: si bien permiten un acceso más amplio a contenidos sobre salud sexual, también multiplican los mitos y la desinformación, sobre todo entre adolescentes que no encuentran respuestas en casa o en la escuela. Contó que un video suyo sobre promiscuidad se volvió viral porque tocaba dudas que muchos jóvenes no se atreven a preguntar a su familia.
Para Preciado, el silencio familiar y el miedo al juicio social —»qué van a decir de mí»— retrasan los diagnósticos y agravan las consecuencias de infecciones que, detectadas a tiempo, tienen tratamientos sencillos y efectivos.

Prevención, el eje central
El urólogo insistió en que la prevención primaria —la educación sexual desde la secundaria y la preparatoria— sigue siendo la herramienta más eficaz, junto con la comunicación abierta en la pareja y una mayor difusión responsable del tema en medios de comunicación. Subrayó además que la salud sexual debe entenderse como parte integral del bienestar físico y emocional, al mismo nivel que la alimentación, el sueño y el ejercicio.
Nota basada en una entrevista al urólogo Diego Preciado.



